Letras Simples

“Le escribí una nota mientras el sol aparecía con sus rayos cegadores, era la manera ideal de inmortalizarle aquella noche, que jamás olvidaré y que siempre extrañaré. Tomé su rostro, la besé en su mejilla como si su piel fuera un textil delicado, tan suave que pudo no notarlo, tomé su short verde y en un bolsillo dejé aquella nota, en el otro, le guardé una forma extraña de una concha de mar. Un pequeño recuerdo que querría que ella conservara. Sin darme cuenta fui pillado en el acto, ella vio que guardaba cosas en su short, así que luego de abrazarme y detener mi corazón y por consiguiente mi respiración, sacó la nota y me pidió que la leyera en voz alta, “mientras despertaba el mar, para que el nos recordara lo que había pasado” sus palabras me hacían temblar de nervios incesantes. Valientemente leí:
Es como si a veces extrañáramos hacer parte de nuestra historia
Nos buscamos sin detenernos y al estar sobre nuestros sentimientos intentamos derrumbarlos
¿Sabes que no olvidamos las cosas que decimos?
¿Sabes que tu sonrisa dice que le agrada escuchar lo que mis palabras dicen y viceversa?
Es como si a veces extrañáramos la libertad de besarnos sin pensar en nadie más
Nos perdemos con la ansiedad de regresar a nuestros brazos
¿Sabes que aquella vez descansaste tiernamente sobre ellos sin recordar que existía el mundo exterior?
¿Sabes que no quería soltarte?
Es como si a veces extrañáramos reconocer que nos gustamos y no podemos evadirlo
Nos queremos y nos dejamos notas  que nos conducen al mismo sendero
¿Sabes que al verte quise abrazarte fuertemente de nuevo?
¿Sabes que al besarte era ignorante al mundo de afuera, por concentrarme en la magia de tu mundo?

En sus ojos pude ver la belleza con que ninguna otra persona me había impactado, amaba mis palabras, como ahora, la comenzaba a amar por existir.”

Cassettes De Memorias. Abel y Liz.

“Le escribí una nota mientras el sol aparecía con sus rayos cegadores, era la manera ideal de inmortalizarle aquella noche, que jamás olvidaré y que siempre extrañaré. Tomé su rostro, la besé en su mejilla como si su piel fuera un textil delicado, tan suave que pudo no notarlo, tomé su short verde y en un bolsillo dejé aquella nota, en el otro, le guardé una forma extraña de una concha de mar. Un pequeño recuerdo que querría que ella conservara. Sin darme cuenta fui pillado en el acto, ella vio que guardaba cosas en su short, así que luego de abrazarme y detener mi corazón y por consiguiente mi respiración, sacó la nota y me pidió que la leyera en voz alta, “mientras despertaba el mar, para que el nos recordara lo que había pasado” sus palabras me hacían temblar de nervios incesantes. Valientemente leí:
Es como si a veces extrañáramos hacer parte de nuestra historia
Nos buscamos sin detenernos y al estar sobre nuestros sentimientos intentamos derrumbarlos
¿Sabes que no olvidamos las cosas que decimos?
¿Sabes que tu sonrisa dice que le agrada escuchar lo que mis palabras dicen y viceversa?
Es como si a veces extrañáramos la libertad de besarnos sin pensar en nadie más
Nos perdemos con la ansiedad de regresar a nuestros brazos
¿Sabes que aquella vez descansaste tiernamente sobre ellos sin recordar que existía el mundo exterior?
¿Sabes que no quería soltarte?
Es como si a veces extrañáramos reconocer que nos gustamos y no podemos evadirlo
Nos queremos y nos dejamos notas  que nos conducen al mismo sendero
¿Sabes que al verte quise abrazarte fuertemente de nuevo?
¿Sabes que al besarte era ignorante al mundo de afuera, por concentrarme en la magia de tu mundo?

En sus ojos pude ver la belleza con que ninguna otra persona me había impactado, amaba mis palabras, como ahora, la comenzaba a amar por existir.”

Cassettes De Memorias. Abel y Liz.


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